martes, 26 de marzo de 2019

ACEITUNAS JOLCA


Actual fábrica en Huévar del Aljarafe

    Hablar de JOLCA es hablar de la historia viva de Tomares. Lo que hoy es un referente internacional en el sector agroalimentario, comenzó hace más de medio siglo como un sueño familiar encabezado por D. José Luis Gutiérrez y sus hijos, quienes se propusieron comercializar la preciada aceituna manzanilla sevillana.
    Los inicios de Jolca son el ejemplo perfecto de emprendimiento desde la humildad. Sin grandes infraestructuras ni cultivos propios en sus comienzos, la empresa operaba desde el ingenio. Su gran primer hito fue la innovación en el envasado: comenzaron a vender aceitunas en bolsas de plástico, un formato revolucionario para la época que les permitió escalar rápidamente en el mercado nacional.
    En 1974, este crecimiento se consolidó con la creación de la sociedad anónima que conocemos hoy. Durante décadas, Jolca fue sinónimo de la mejor aceituna sevillana al natural, pero el gran salto estratégico llegaría a finales de los años 80.
    Hasta 1989, la empresa se centró exclusivamente en la aceituna tradicional. Sin embargo, ese año marcaría un antes y un después con la introducción de la aceituna rellena de anchoa. Como señalaba su director general, Francisco Javier Domínguez Bonet, en el Exportador Digital (2005), a partir de ese momento la gama de productos se disparó, adaptándose a los nuevos paladares.
    En la década de los 90, Jolca traspasó fronteras. Desde su sede en Tomares, la marca comenzó una ambiciosa etapa exportadora que la llevó desde México hasta los foros internacionales más prestigiosos. Fue también en esta época cuando los accionistas adquirieron sus propias fincas de olivar, garantizando así el control de calidad de la mayor parte de su producción.
    Durante años, el corazón de la empresa latía en la calle La Fuente, ocupando el histórico solar de Bocoyes. Sin embargo, en el año 2003, el éxito de la marca hizo que sus instalaciones en el centro del pueblo se quedaran pequeñas. La necesidad de modernización y mayor competitividad obligó a la planta industrial a trasladarse fuera de Tomares.
    Pero Jolca nunca se fue del todo del imaginario colectivo de los tomareños. En el solar que dejaron sus naves se levantó un colegio público que, aunque tiene su nombre oficial, durante generaciones ha sido conocido popularmente por todos los vecinos como el "Colegio Jolca".
    Hoy, con cerca de 100 empleados y exportando una quinta parte de su producción total, Jolca se mantiene con orgullo como la segunda marca privada de aceitunas en España, solo por detrás de La Española. Un gigante que nació en nuestras calles y que llevó el nombre de Tomares en cada una de sus latas.










FOTOGRAFÍA AÉREA DE TOMARES EN EL AÑO 1974. 1/ La Mascareta. 2/ B. Virgen de Belén. 3/ La Huerta. 4/JOLCA. 5/ Fábrica de muebles. 6/ La Barriada nueva. 7/ Colegio Tomás de Ybarra. 8/ Cine de invierno. 9/ Hacienda Santa Ana. 10/ Jardines del Conde. 11/ Edificio Altamira.12/ Villasangre. 13/ Antiguo cementerio. 14/ F. Florencio (las cámaras). 15/ Autovía Sevilla-Huelva. 16/ Cementerio de Castilleja de la cuesta. 17/ Plaza de la Constitución e Iglesia. 18/ Pisos de Navarro. 19/ Hacienda Navarro( ahora, Biblioteca municipal) 20/ Unión Vinícola Alcoholera. 21/ Las Almenas. 22/ Castilleja de la cuesta. 23/ La Nueva Sevilla. 24/ Bormujos.

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