Mostrando entradas con la etiqueta Talca de Tosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Talca de Tosa. Mostrar todas las entradas

viernes, 31 de enero de 2025

ALJAMAR: UN VIAJE AL PASADO ROMANO Y MUSULMÁN DE TOMARES


    Aljamar: Un viaje al pasado romano y musulmán de Tomares

    En el corazón de Tomares, una localidad sevillana con una rica historia que se remonta a épocas antiguas, se encuentra Aljamar, un enclave que ha sido testigo de siglos de ocupación humana. Este lugar, hoy en día conocido por su desarrollo urbanístico, esconde bajo sus calles y edificios un pasado fascinante que conecta la época romana con la musulmana, ofreciendo una ventana única a la historia de la región.


    El origen del nombre: ¿Raíces árabes?

    El topónimo "Aljamar" no aparece mencionado en el Libro de Repartimiento de Sevilla ni en otras fuentes árabes conocidas, lo que ha generado cierta intriga entre los historiadores. Sin embargo, el nombre parece tener raíces árabes. Rafael Mérida, experto en toponimia, sugiere que podría derivar del término al-yami ́a, cuyo plural es al-yami ́at. Este término podría estar relacionado con una alquería musulmana o incluso una pequeña aldea que existió en la zona durante la época andalusí. Aunque no hay referencias directas en las fuentes históricas, la presencia de una importante necrópolis islámica en la zona refuerza la idea de que Aljamar fue un lugar de cierta relevancia durante la dominación musulmana.


Enterramiento islámico


    La necrópolis islámica de Aljamar

    Uno de los hallazgos más significativos en Aljamar es la necrópolis islámica, descubierta durante las excavaciones arqueológicas realizadas en el marco del desarrollo urbanístico de la zona. Esta necrópolis, fechada en época almohade (siglos XII-XIII), es un testimonio clave de la presencia musulmana en Tomares. Los enterramientos encontrados siguen el ritual islámico, con los cuerpos colocados en posición decúbito supino y orientados hacia La Meca. Sin embargo, lo más interesante es que la necrópolis no parece estar asociada a un asentamiento residencial cercano, lo que ha llevado a los arqueólogos a plantear la posibilidad de que fuera utilizada por una comunidad que vivía en las inmediaciones, quizás en la alquería que dio origen al nombre de Aljamar.


    La villa romana de Talca de Tolsa

    Pero la historia de Aljamar no comienza con los musulmanes. Bajo los restos de la necrópolis islámica, los arqueólogos han descubierto evidencias de una villa romana que data del siglo I al VI d.C. Este yacimiento, conocido como "Talca de Tolsa", fue inicialmente identificado como un asentamiento rural romano, posiblemente una villa rustica dedicada a la explotación agrícola. Los restos encontrados incluyen materiales constructivos como tegulae (tejas romanas) y imbrices (tejas curvas), así como cerámicas altoimperiales y fragmentos de ánforas, lo que sugiere que la villa estuvo activa durante varios siglos.

    Lo más fascinante es que la ocupación de este lugar no se limitó a la época romana. Los hallazgos arqueológicos indican que la villa continuó en uso durante la época visigoda y, posteriormente, en la etapa musulmana. Esto sugiere una continuidad en la ocupación del territorio, con una transición gradual entre las diferentes culturas que habitaron la región.


    La conexión entre Roma y Al-Ándalus

    La presencia de una villa romana y una necrópolis islámica en el mismo lugar no es casual. Aljamar, o lo que hoy conocemos como tal, fue un punto estratégico en la red de asentamientos rurales que se extendían por el Aljarafe. Durante la época romana, estas villas fueron centros de producción agrícola, especialmente de aceite, que se exportaba a través del río Guadalquivir. Con la llegada de los musulmanes, muchos de estos asentamientos fueron reutilizados, adaptándose a las nuevas necesidades y costumbres.

    En el caso de Aljamar, la necrópolis islámica parece haberse establecido en un lugar que ya tenía un significado especial, posiblemente relacionado con la antigua villa romana. Aunque no se han encontrado evidencias claras de un asentamiento musulmán en la zona, la presencia de la necrópolis sugiere que la comunidad que la utilizaba tenía algún tipo de conexión con el territorio, ya fuera como lugar de enterramiento o como parte de un asentamiento más amplio.


    Conclusiones: Un legado histórico bajo nuestros pies

    Aljamar es, sin duda, uno de los enclaves más interesantes de Tomares desde el punto de vista histórico y arqueológico. Su nombre, de posible origen árabe, nos habla de una época en la que la región estaba bajo dominio musulmán, mientras que los restos de la villa romana de Talca de Tolsa nos remontan a un pasado aún más lejano, cuando el Aljarafe era una zona próspera dentro del Imperio Romano.

Vista de Aljamar. Imagen de la web cielo de Tomares

    Hoy en día, Aljamar es un ejemplo de cómo el desarrollo urbanístico puede coexistir con la preservación del patrimonio histórico. Aunque gran parte de los restos arqueológicos han quedado ocultos bajo las nuevas construcciones, las excavaciones realizadas en la zona han permitido rescatar fragmentos de un pasado que sigue vivo en la memoria de Tomares. Aljamar no es solo un barrio más; es un lugar donde la historia se entrelaza con el presente, recordándonos que bajo nuestros pies yacen siglos de historias esperando ser contadas.

TOMARES EN ÉPOCA ROMANA: UN CRISOL DE HISTORIA, CULTURA Y RIQUEZA AGRÍCOLA


    Tomares en época romana: un crisol de historia, cultura y riqueza agrícola

    La historia de Tomares se remonta a tiempos remotos, cuando el territorio que hoy conocemos como el Aljarafe sevillano era un enclave estratégico y fértil, codiciado por civilizaciones que dejaron su huella en estas tierras. En este recorrido por la antigüedad, nos adentramos en la época romana, un período que marcó profundamente la identidad de Tomares y su entorno. Desde la llegada de los romanos a finales del siglo III a. C. hasta la crisis del siglo III d. C., esta región fue testigo de transformaciones políticas, económicas y culturales que sentaron las bases de lo que hoy es este municipio.

Grabado del pintor Hoefnagel con las ruinas de Osset 
a la derecha. Imagen del blog Homo del Castillo

    La llegada de los romanos y la fundación de Itálica

    La presencia romana en la península ibérica comenzó a consolidarse a finales del siglo III a. C., y Tomares no fue ajeno a este proceso. En aquel entonces, el oppidum turdetano de Osset, situado en un lugar elevado y estratégico, desapareció como tal, pero su importancia no decayó. Los romanos, conscientes de su valor, mantuvieron Osset como un punto clave en su red de control territorial, rebautizándolo como Osset Iulia Constantia. Este enclave, situado en el cerro Chavoya (hoy conocido como Cerro de los Sagrados Corazones), dominaba la cornisa del Aljarafe y ofrecía una vista privilegiada del Lacus Ligustinus, el antiguo estuario del Guadalquivir.

    La fundación de Itálica en el año 206 a. C., cerca de la actual Santiponce, fue un hito crucial. Esta ciudad no solo sirvió para asentar a los soldados licenciados tras las guerras púnicas, sino que también se convirtió en un centro de control sobre las poblaciones no romanas. Itálica y Osset, junto con Hispalis (Sevilla), formaron un triángulo de poder que organizó y administró el territorio de manera eficiente.

Cerro de Chavoya

    Osset Iulia Constantia: un enclave estratégico

    Osset Iulia Constantia, la Osset romana, se convirtió en un núcleo importante dentro de la provincia Bética. Amurallada y situada en un cerro de 50 metros de altura, esta ciudad controlaba un territorio que abarcaba los actuales términos de Gelves, Mairena, Castilleja, Espartinas, Tomares y San Juan. Las monedas acuñadas en Osset, con la figura de un hombre portando un racimo de uvas, son un testimonio de la importancia agrícola de la región, especialmente en la producción de vino.

    Las villas romanas: el germen de los pueblos actuales

    Uno de los legados más significativos de la época romana en Tomares fue la organización del territorio en villas. Estas explotaciones agrícolas, que combinaban residencias señoriales con tierras de cultivo, fueron el germen de muchos de los pueblos actuales. En Tomares se han identificado al menos siete villas romanas, cada una con sus propias características y nivel de riqueza.

    Entre ellas destacan la villa de Talca de Tosa, en Aljamar, que perduró hasta la época musulmana; la villa de El Carmen, una explotación tipo granja; y la villa situada en el casco urbano de Tomares, en torno a la actual Plaza de la Constitución. Esta última, conocida posteriormente como Zaudín Bajo, se beneficiaba de las aguas subterráneas que brotaban en la calle La Fuente, lo que la convirtió en un nodo de poblamiento importante.

Otras villas, como la de Santa Eufemia, eran explotaciones de lujo, como lo demuestran los mosaicos y teselas encontrados en la zona. Esta villa, que perduró desde el siglo I hasta el IV d. C., fue un ejemplo de la opulencia que alcanzaron algunas de estas propiedades.

    Restos arqueológicos: testimonios de un pasado glorioso

    Los hallazgos arqueológicos en Tomares nos permiten reconstruir parte de su historia romana. Entre ellos destaca la estatua de Diana, diosa de los bosques y los animales, encontrada en la calle Colón. Esta figura, vinculada al culto oleario de Hispalis, confirma la importancia de la región en la producción de aceite. También se han localizado restos de un molino romano en Santa Eufemia, una necrópolis en la Cuesta y una cabeza esculpida de un anciano, entre otros vestigios.

    Las vías de comunicación: el tejido conectivo del imperio

    Tomares no solo fue un centro agrícola, sino también un punto clave en la red de comunicaciones romana. Las principales vías, como la que unía Hispalis con Itálica y Emérita Augusta, pasaban por esta región. Además, existían caminos secundarios y veredas que conectaban las villas y los núcleos poblacionales, facilitando el comercio y el movimiento de personas.

    La crisis del siglo III y el episodio de Villa Sangre

    La decadencia del Imperio Romano no pasó desapercibida en Tomares. La crisis del siglo III, marcada por la inflación, la disminución de las exportaciones y la inestabilidad política, afectó profundamente a la región. Sin embargo, el episodio más dramático fue la invasión de los vándalos silingos en el siglo V. Estos pueblos bárbaros, en su avance por la península, arrasaron la zona conocida como Villa Sangre, cerca de la actual Plaza Príncipe de Asturias. Este trágico evento dejó una huella imborrable en la memoria colectiva de la región.

    Conclusión: un legado que perdura

    La época romana en Tomares fue un período de esplendor y transformación. Desde la fundación de Itálica hasta la organización del territorio en villas, pasando por la importancia estratégica de Osset Iulia Constantia, esta región fue un crisol de historia, cultura y riqueza agrícola. Los restos arqueológicos y las vías de comunicación nos recuerdan que, bajo el suelo que hoy pisamos, yace un pasado glorioso que sigue vivo en la memoria de Tomares.