TOMARES EN LA GUERRA CIVIL: OCUPACIÓN, REPRESIÓN Y MEMORIA HISTÓRICA (1936-37)
La Guerra Civil española (1936-1939) marcó un antes y un después en la historia de España, y Tomares, como muchas otras localidades, no fue ajena a los dramáticos acontecimientos que se desencadenaron tras el Golpe de Estado del 18 de julio de 1936. Aunque inicialmente no se produjeron incidentes graves en el pueblo, la llegada de las fuerzas sublevadas y la posterior represión dejaron una profunda huella en la localidad. Este artículo busca reconstruir aquellos hechos, recordar a las víctimas y reflexionar sobre la importancia de preservar la memoria histórica.
La ocupación de Tomares
Tras el fallido golpe de Estado que dio inicio a la guerra, las fuerzas sublevadas comenzaron a extender su control por Andalucía. En Tomares, la tranquilidad inicial se rompió el 24 de julio de 1936, cuando falangistas de la llamada "Columna Carranza" llegaron al pueblo acompañados por la Guardia Civil. Estos grupos, leales al bando franquista, ocuparon Tomares sin encontrar resistencia, ya que la localidad no contaba con una estructura organizada para defenderse. La toma del pueblo fue rápida y efectiva, pero marcó el inicio de un periodo oscuro para sus habitantes.
La represión franquista en Tomares
En los seis meses posteriores a la ocupación, la represión se intensificó. Según los registros históricos, 44 vecinos de Tomares, de una población total de aproximadamente 2.300 habitantes, fueron asesinados. La mayoría de estas ejecuciones tuvieron lugar en Sevilla, donde las autoridades franquistas llevaban a cabo una campaña sistemática de eliminación de opositores políticos, sindicalistas y personas vinculadas a organizaciones de izquierdas.
La represión no se limitó a los asesinatos. Las detenciones masivas y el control social se convirtieron en herramientas habituales para imponer el nuevo orden. Muchos tomareños fueron acusados de ser "rojos" o simpatizantes de la República, y sus familias quedaron marcadas por el estigma de la persecución.
Las cárceles improvisadas: la hacienda de los Ybarra y el Cabo Carboeiro
Uno de los aspectos más impactantes de la represión en Tomares fue el uso de propiedades privadas como centros de detención. Ante la masificación de las prisiones en Sevilla, las autoridades franquistas recurrieron a improvisar cárceles temporales. Una de ellas fue la hacienda que hoy alberga el ayuntamiento de Tomares, propiedad en aquel entonces de la familia Ybarra, una de las más influyentes de la oligarquía sevillana.
Además, otra propiedad de los Ybarra, el vapor Cabo Carboeiro, atracado en el puerto de Sevilla, fue convertido en una cárcel flotante. Este barco, que originalmente se utilizaba para el transporte de mercancías, se transformó en un lugar de reclusión para cientos de detenidos, entre ellos numerosos tomareños. El Cabo Carboeiro se convirtió en un símbolo del horror franquista en Sevilla. Las condiciones a bordo eran inhumanas: los presos sufrían hacinamiento, falta de higiene, alimentación insuficiente y malos tratos. Muchos de ellos eran trasladados al barco tras ser detenidos en redadas o sacados de sus hogares en medio de la noche.
El Cabo Carboeiro no fue la única cárcel flotante en Sevilla, pero su historia es especialmente significativa por el número de personas que pasaron por sus bodegas y por las terribles condiciones que soportaron. Según testimonios recogidos en el artículo, algunos presos describieron el barco como un "infierno flotante", donde las enfermedades y el hambre eran constantes. Además, el barco servía como punto de tránsito antes de que muchos detenidos fueran llevados a otros centros de reclusión o fusilados.
La colaboración de las élites locales
La familia Ybarra no fue la única en colaborar con el bando sublevado, pero su papel fue especialmente relevante. Como parte de la oligarquía terrateniente, los Ybarra apoyaron activamente al régimen franquista, cediendo sus propiedades para fines represivos. Esta colaboración refleja cómo las élites locales se alinearon con los sublevados, contribuyendo a la consolidación de su control sobre el territorio.
Memoria histórica: recordar para no repetir
Los hechos ocurridos en Tomares durante los primeros meses de la Guerra Civil son un recordatorio de la violencia y la injusticia que marcaron aquel periodo. La represión franquista no solo acabó con la vida de decenas de tomareños, sino que también dejó una herida profunda en la comunidad, cuyas consecuencias se extendieron durante décadas.
Hoy, más de ochenta años después, es fundamental recordar estos hechos para preservar la memoria histórica de Tomares. Conocer lo ocurrido nos ayuda a entender el pasado, honrar a las víctimas y construir un futuro basado en la justicia y la reconciliación. La localidad, como tantas otras en España, tiene el deber de mantener viva esta memoria para que las generaciones futuras no olviden los errores del pasado.
Ante la masificación de las prisiones de la capital sevillana por las detenciones que llevaban a cabo las autoridades del bando sublevado durante la represión franquista, tuvieron que improvisar centros de reclusión con los que redistribuir la capacidad. La hacienda en la que se encuentra actualmente el ayuntamiento de Tomares era, por entonces, propiedad de la familia Ybarra y fue una de aquellas prisiones temporales a disposición del régimen. Otra propiedad de los Ybarra, el vapor Cabo Carboeiro, atracó en el puerto de Sevilla y fue también una cárcel flotante en la que se apresaron a numerosos tomareños.28
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