jueves, 30 de enero de 2025

TOMARES EN LA EDAD MEDIA: DESPOBLACIÓN, CONFLICTOS Y LA DIFÍCIL REPOBLACIÓN


    La repoblación en Tomares tras la Reconquista

    La conquista de Sevilla por Fernando III en 1248 supuso un cambio radical para la población musulmana del Aljarafe. Como parte de las condiciones de rendición, los musulmanes fueron obligados a ceder sus tierras a la nueva administración cristiana, aunque se les permitió seguir habitando ciertas zonas, como Sanlúcar y Aznalfarache, hasta 1253. Sin embargo, con la llegada al trono de Alfonso X, la situación se tornó aún más difícil para la población mudéjar, es decir, los musulmanes que permanecían en territorio cristiano. En 1257, el monarca ordenó su expulsión definitiva como parte de su política de consolidación del dominio cristiano en la región, pues la presencia de musulmanes era vista como un riesgo para la estabilidad del reino. La desconfianza hacia los mudéjares aumentó ante posibles alianzas con Granada y el Magreb, así como por su resistencia a la autoridad cristiana. Esta medida provocó el abandono masivo de pueblos y alquerías, dejando el territorio despoblado y dificultando su posterior repoblación debido a la inseguridad fronteriza.

    La despoblación y la crisis del territorio

    Este proceso de expulsión tuvo graves consecuencias demográficas y económicas. Muchas alquerías, pequeños núcleos rurales dedicados a la agricultura, quedaron deshabitadas y terminaron desapareciendo por falta de mano de obra para su explotación. Las tierras que antes cultivaban los musulmanes pasaron a estar controladas por el cabildo catedralicio de Sevilla y diversas órdenes religiosas, pero la ausencia de habitantes hacía difícil su aprovechamiento.

    La crisis se agudizó con la revuelta mudéjar de 1264, cuando los musulmanes que aún permanecían en la zona, sobre todo aquellos que habían logrado mantenerse tras la primera oleada de expulsiones, se rebelaron contra la autoridad cristiana. La represión que siguió a la revuelta fue intensa, y los supervivientes huyeron en su mayoría hacia el Reino de Granada o al Magreb. El territorio quedó entonces prácticamente deshabitado, con la mayoría de los antiguos pobladores musulmanes se refugiaron en lugares como Huelva, Osset o la propia ciudad de Sevilla.

    Un territorio de frontera y la dificultad de la repoblación

    Tras la revuelta, el Aljarafe quedó convertido en un espacio peligroso e inestable. A pesar de los intentos de repoblación impulsados por la monarquía castellana, la presencia constante de incursiones de los nazaríes de Granada y los benimerines del norte de África desalentaba a los nuevos pobladores. Muchos de los cristianos que llegaban desde el norte de la península, con la esperanza de establecerse en estas tierras, acababan abandonándolas por temor a la inseguridad.

    En este contexto, a la hora de repoblar la zona, se consideraron diferentes opciones o ubicaciones para el nuevo asentamiento cristiano, y finalmente se eligió la zona de El Conde en el lado oriental de Tomares en lugar de la opción de Peralta. Este enclave, por su posición estratégica, ofrecía mejores condiciones defensivas. Para asegurar su control, se decidió reforzar las fortificaciones existentes y construir un alcázar o fortaleza. Esta estructura, cuya entrada principal se situaba en el actual callejón Bichuelas, comprendía una serie de murallas y torres de vigilancia que delimitaban el núcleo urbano.

Callejón Bichuelas

    El sistema defensivo de Tomares se extendía desde el área de la actual biblioteca municipal, pasando por la iglesia y la plaza de la Constitución, hasta Montefuerte. Una torre al sur del enclave, en la zona de El Conde, permitía una visión privilegiada sobre San Juan de Aznalfarache, un punto clave en la defensa de la región. Aunque no se conoce el nombre exacto de esta torre en la época medieval, es posible que se refiera a la Torre de Montefuerte, ubicada en la Hacienda de Montefuerte.

    Las murallas, que cerraban el núcleo central de la población, abarcaban desde el aparcamiento que hay junto al Ayuntamiento hasta la parte trasera de Montefuerte, conectando con el área del Garrotal y cerrándose cerca de la calle Calderona, junto al Colegio Al-Ándalus. Estas fortificaciones fueron esenciales para garantizar la permanencia de la población militar que llegaba desde el norte, evitando que abandonaran el territorio ante la amenaza musulmana. En la actualidad no se conservan restos visibles de las murallas medievales. Las que aparecen en la imagen inferior corresponden a una restauración reciente de las antiguas murallas posiblemente de la hacienda Montefuerte edificio del siglo XVII.


    La organización administrativa y el papel de Tomares en el Reino de Sevilla

    Desde la Reconquista en el siglo XIII hasta la reorganización territorial de España en 1833, Tomares formó parte del Reino de Sevilla, uno de los cuatro reinos en que se dividía Andalucía. Este reino abarcaba las actuales provincias de Sevilla, Huelva, Cádiz y parte de Badajoz, y se organizaba en tierras de realengo (bajo control directo de la Corona) y de señorío (en manos de nobles y órdenes religiosas).

    Dentro de esta estructura territorial, Tomares quedó integrado en el distrito de Aznalfarache, que se dividía en cuatro mitaciones, una de ellas San Juan, que incluía además de Tomares, las localidades de Duchuelas, Camas, Zaudín, la calle Real de Castilleja y Aznalfarache. En los documentos de repartimiento de tierras, Tomares aparece registrado como un heredamiento, es decir, una concesión de tierras otorgada por el concejo de Sevilla a individuos que se comprometían a asentarse y explotarlas. Este modelo se diferenciaba del de los donadíos, que eran tierras entregadas con mayor autonomía a los beneficiarios.

    Ya en el siglo XVII el territorio de Tomares pasó a estar bajo el dominio de la Casa de Olivares y también de la Orden de San Juan, configurándose así un complejo entramado de señoríos laicos y eclesiásticos que marcarían el devenir de la localidad en los siglos posteriores.

    Conclusión: De la crisis a la consolidación de Tomares

    La historia medieval de Tomares es un reflejo de los intensos cambios que sufrió el Aljarafe tras la Reconquista. De un territorio densamente poblado por musulmanes, pasó a convertirse en un espacio desolado por las expulsiones y las guerras. Sin embargo, gracias a su posición estratégica y a las medidas defensivas implementadas, logró consolidarse como un núcleo de repoblación cristiana en el siglo XIV. A partir de entonces, su desarrollo estuvo ligado a las dinámicas del Reino de Sevilla, la administración señorial y el control militar, sentando las bases de la localidad que hoy conocemos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario